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El Templo Expiatorio de la Sagrada Familia, conocido simplemente como la Sagrada Familia, es un gran templo católico de Barcelona (España), diseñado por el arquitecto catalán Antoni Gaudí. Iniciado en 1882, todavía está en construcción (diciembre de 2008). Es la obra maestra de Gaudí, y el máximo exponente de la arquitectura modernista catalana. La construcción comenzó en estilo neogótico, pero, al asumir el proyecto Gaudí en 1883, fue completamente replanteado. Según su proceder habitual, a partir de bocetos generales del edificio improvisó la construcción a medida que avanzaba. Se hizo cargo con sólo 31 años, dedicándole el resto de su vida, los últimos quince en exclusiva. Una de sus ideas más innovadoras fue el diseño de las elevadas torres cónicas circulares que sobresalen apuntadas sobre los portales, estrechándose con la altura. Las proyectó con una torsión parabólica dando una tendencia ascendente a toda la fachada, favorecida por multitud de ventanas que perforan la torre siguiendo formas espirales.[1] El templo, cuando esté terminado, dispondrá de 18 torres: cuatro en cada una de las tres entradas-portales y, a modo de cúpulas, se dispondrá un sistema de seis torres, con la torre cimborio central, dedicada a Jesús, de 170 metros de altura, otras cuatro alrededor de ésta, dedicadas a los evangelistas, y un segundo cimborio dedicado a la Virgen. El interior estará formado por innovadoras columnas arborescentes inclinadas y bóvedas basadas en hiperboloides y paraboloides buscando la forma óptima de la catenaria. En 1926 murió Gaudí; sólo se había construido una torre. Del proyecto del edificio sólo se conservaban planos y un modelo en yeso que resultó muy dañado durante la Guerra Civil española.[2] Desde entonces han proseguido las obras: actualmente están terminados los portales del Nacimiento y de la Pasión, y se ha iniciado el de la Gloria, y están en ejecución las bóvedas interiores. La obra que realizó Gaudí, es decir, la fachada del Nacimiento y la cripta, ha sido incluida por la Unesco en el año 2005 en el Sitio del Patrimonio mundial «Obras de Antoni Gaudí».
HistoriaLa idea de construir un templo expiatorio dedicado a la Sagrada Familia en unos nuevos terrenos del Eixample barcelonés fue del librero Josep Maria Bocabella, para lo que fundó la Asociación de Devotos de San José. Para ello se adquirió una manzana entera del Eixample en un lugar conocido como El Poblet, cerca del Camp de l'Arpa, en Sant Martí de Provençals, entre las calles Provença, Mallorca, Marina y Sardenya.[3] El proyecto fue encargado en primer lugar a Francisco de Paula del Villar y Lozano, que ideó un conjunto neogótico, desechando la idea de Bocabella de hacer una réplica del Santuario de Loreto (que se supone fue la casa de José y María en Nazaret).[4] El proyecto de Villar consistía en una iglesia de tres naves, con los elementos típicos del gótico, como los ventanales alveolados, los contrafuertes exteriores y un alto campanario en forma de aguja. La primera piedra se colocó el 19 de marzo de 1882, día de San José, con la presencia del entonces obispo de Barcelona José María Urquinaona. Gaudí asistió a la ceremonia, ya que había trabajado como ayudante de Villar en varios proyectos; en ese momento no se podría imaginar que él pasaría a ser el arquitecto de dicha obra.[5] Las obras no se iniciaron hasta el 25 de agosto de 1883, siendo adjudicadas al contratista Macari Planella i Roura.[6]
Proyecto neogótico de Francisco de Paula del Villar y Lozano.
En 1883, Villar renunció por desavenencias con Joan Martorell, arquitecto asesor de Bocabella.[7] El proyecto se ofreció al propio Martorell, pero al rehusar éste fue ofrecido a un joven Gaudí de 31 años; Gaudí había sido ayudante de Martorell en varias construcciones, hecho que motivó la recomendación de Gaudí, que aún no había ejecutado grandes obras. Al hacerse cargo Gaudí del proyecto, lo modificó por entero -salvo la parte ya construida de la cripta-, imprimiéndole su estilo peculiar. Durante los restantes 43 años de su vida trabajó intensamente en la obra, los últimos 15 años de forma exclusiva. Esta dedicación tan intensa tiene su explicación, además de la magnitud de la obra, por el hecho de que Gaudí definía muchos aspectos a medida que la construcción avanzaba, en lugar de haberlos concretado previamente en sus planos e instrucciones. Por ello su presencia personal en la obra era de gran importancia. Durante la vida de Gaudí sólo se hizo la fachada del Nacimiento, con escultura de Carles Mani, Llorenç Matamala y Joan Matamala, contando con los dibujos de Ricard Opisso; sólo una de sus torres llegó a ver coronada Gaudí antes de su fallecimiento, la de San Bernabé. A la muerte de Gaudí se hizo cargo de las obras su ayudante Domènec Sugrañes, durante los años 1926-1936, acabando las tres torres que quedaban en la fachada del Nacimiento. Durante la Guerra Civil Española quedó destruido en su mayor parte el taller en el que Gaudí había trabajado, y donde se encontraban sus esbozos, maquetas y modelos. Por esta causa y por la particular manera de trabajar Gaudí, no quedaron planos ni directrices acerca de cómo debía terminarse el templo. Por ello, cuando en 1944 se reemprendió la construcción de la Sagrada Familia, tuvo que definirse en primer lugar cómo debía procederse, para edificar el templo de la forma más fiel a las ideas de Gaudí. Al frente de esta gigantesca tarea estuvieron los arquitectos Francesc Quintana, Isidre Puig i Boada y Lluís Bonet i Garí, mientras que de la obra escultórica se encargó Jaume Busquets. Posteriormente, cuando se construyó la fachada de la Pasión, el conjunto principal de las figuras escultóricas le fue encargado a Josep Maria Subirachs. Las obras de este último han originado cierta polémica, debido a que ha creado esculturas totalmente contemporáneas alejadas del estilo realista que Gaudí incluyó en la fachada del Nacimiento. El escultor japonés Etsuro Sotoo ha colaborado en algunas esculturas de la fachada del Nacimiento. Desde 1987 las obras están bajo la dirección de Jordi Bonet i Armengol.
Proyecto de plaza estrellada para la Sagrada Familia (1916).
Uno de los puntos que ha suscitado mayor controversia en torno a la Sagrada Familia es su ubicación en el entramado urbanístico de Barcelona: cuando comenzaron las obras se encontraba en un descampado, pero pronto fue integrada en el rápido desarrollo producido en la ciudad a principios del siglo XX. En 1905 Gaudí realizó un proyecto para englobar la Sagrada Familia dentro del Plan Jaussely, el nuevo proyecto de ensanche barcelonés: concibió situar el templo dentro de una zona ajardinada en forma de estrella octogonal, que habría proporcionado una visión óptima del templo desde todas las zonas circundantes. Finalmente, debido al coste de los terrenos, redujo el proyecto a una estrella de cuatro puntas, que permitía una amplia visión desde todos los vértices.[9] Sin embargo, el plan de Gaudí finalmente no se llevó a cabo: en 1975 el Ayuntamiento de Barcelona realizó un estudio urbanístico que preveía habilitar una zona en forma de cruz en torno a la Sagrada Familia, con cuatro plazas ajardinadas en cada punta del templo;[10] aun así, en la actualidad sólo existen dos de estas plazas, y la creación de las nuevas supondría el derribo de varios edificios, por lo que aún se estudia la solución ideal para enmarcar la Sagrada Familia en el entorno que merece. La Sagrada Familia ha tenido varios eventos destacados: en 1920 se celebra el Año Jubilar de San José con procesiones, peregrinaciones y misas, y se canta el Aleluya de Händel por mil cantantes de orfeones venidos de toda Cataluña, dirigidos por Lluís Millet.[11] En 1953, con motivo del 35º Congreso Eucarístico Internacional celebrado en Barcelona, se inauguró la iluminación artística de la fachada del Nacimiento.[12] En 1981 se abrió la plaza Gaudí frente a la Sagrada Familia, con un proyecto de jardines de Nicolau Maria Rubió i Tudurí, donde destaca el estanque, en cuyas aguas queda reflejado el templo.[13] Al año siguiente, con motivo del centenario de la colocación de la primera piedra, el templo recibió la visita del papa Juan Pablo II.[14] Igualmente, el 18 de marzo de 2007 se conmemoró el 125 aniversario de la colocación de la primera piedra del templo con una fiesta, conciertos y bailando una sardana (La santa espina) alrededor de todo el templo.[15] La Sagrada Familia es escenario habitual de numerosos actos culturales y encuentros religiosos. El temploCuando Gaudí empezó a dirigir la construcción del templo, sólo estaba construida la cripta, en la que modificó los capiteles, que pasaron de ser de estilo corintio a otro estilo inspirado en motivos vegetales. Gaudí evolucionó desde el primer proyecto neogótico hacia su estilo particular naturalista, orgánico, adaptado a la naturaleza; una de sus fuentes de inspiración fue la Cueva del Salnitre en Collbató (Barcelona). Gaudí opinaba que el gótico era imperfecto, porque sus formas rectas, su sistema de pilares y arbotantes no reflejaba las leyes de la naturaleza, que según él es propensa a las formas geométricas regladas, como son el paraboloide hiperbólico, el hiperboloide, el helicoide y el conoide.[16] Las superficies regladas son formas generadas por una recta, denominada generatriz, al desplazarse sobre una línea o varias, denominadas directrices. Gaudí las halló en abundancia en la naturaleza, como por ejemplo en juncos, cañas o huesos; decía que no existe mejor estructura que un tronco de árbol o un esqueleto humano. Estas formas son a la vez funcionales y estéticas, y Gaudí las emplea con gran sabiduría, sabiendo adaptar el lenguaje de la naturaleza a las formas estructurales de la arquitectura. Gaudí asimilaba la forma helicoidal al movimiento, y la hiperboloidal a la luz. Gaudí fue modificando su concepción del templo a lo largo de los años, ya que las interrupciones de las obras por falta de recursos económicos le dieron tiempo para buscar nuevas soluciones estructurales. Asimismo, aprovechó su experimentación en otros proyectos para incorporar en la Sagrada Familia sus innovaciones más exitosas: la cripta de la Colonia Güell, así como las galerías y viaductos del Parque Güell, le sirvieron para adoptar nuevas soluciones arquitectónicas basadas en hiperboloides y paraboloides, así como en columnas helicoidales. Igualmente, las torres de la Sagrada Familia estaban inspiradas en un proyecto no realizado para unas Misiones Católicas Franciscanas en Tánger (1892), encargado por el marqués de Comillas.[17] Para Gaudí un elemento clave en su forma de concebir la estructura es el arco parabólico o catenario, también llamado funicular de fuerzas, que utilizó como elemento más adecuado para soportar las presiones. Mediante la simulación de distintos polifuniculares experimentales determinó la forma óptima de la estructura para soportar las presiones de los arcos y las bóvedas, primero en la cripta de la Colonia Güell y después en la Sagrada Familia. Gaudí desarrolló un modelo a escala de cordeles entretejidos de los que se suspendían pequeños sacos de perdigones que simulaban los pesos, así determinaba el funicular de fuerzas y la forma de la estructura. Por tanto, a partir del estado de cargas, simulados con los saquitos de perdigones, determinó experimentalmente la forma idónea de la estructura, que él llamó estereostática y que reproducía la estructura óptima para trabajar a tracción, y que, invirtiéndola, se obtenía la estructura idónea para trabajar a compresión.[18] (ver maqueta funicular de Rainer Gräfe). Gaudí concibió la Sagrada Familia como si fuese la estructura de un bosque, con un conjunto de columnas arborescentes divididas en diversas ramas para sustentar una estructura de bóvedas de hiperboloides entrelazados. Las columnas las inclinó para recibir mejor las presiones perpendiculares a su sección; además, les dio forma helicoidal de doble giro (dextrógiro y levógiro), como en las ramas y troncos de los árboles. Por el conjunto de elementos aplicados en las columnas -inclinación, forma helicoidal, ramificación en varias columnas más pequeñas- consiguió una sencilla forma de soportar el peso de las bóvedas sin necesidad de contrafuertes exteriores.[19] Diseñó una planta en cruz latina con el altar mayor sobre la cripta, rodeado de siete capillas absidiales; frente al altar, un crucero de tres naves, con los portales del Nacimiento y la Pasión; en sentido longitudinal el cuerpo central, de cinco naves, con el Portal de la Gloria. La planta tiene unas dimensiones de 110 x 80 metros; la zona edificada tendrá una superficie total de 4.500 m2. Su capacidad será de 14.000 personas.[20] El conjunto incluirá además: un claustro que circundará la iglesia, previsto para la realización de procesiones y para aislar el templo del exterior; junto al presbiterio estarán las sacristías y, entre ellas, la capilla de la Asunción; a los pies de la iglesia, las grandes capillas circulares del Bautismo y la Penitencia; interiormente, el templo dispondrá de triforios o galerías para cantores. El templo tendrá 18 torres, cuatro en cada una de las tres puertas haciendo un total de 12 por los apóstoles, en el centro la torre cimborio dedicada a Jesús, de 170 metros de altura, otras cuatro de los evangelistas alrededor de la torre cimborio, y sobre el ábside otro cimborio dedicado a la Virgen. Las torres tienen perfil parabólico, y disponen de unas escaleras helicoidales que dejan la parte central hueca para situar allí unas campanas tubulares dispuestas como carrillón. Junto al templo Gaudí construyó varios edificios anexos: la casa del capellán (construida en 1887 y reformada entre 1906 y 1912), sencilla construcción de ladrillo, a la que se adosaron diversos espacios destinados a despacho de Gaudí, un taller de maquetas, un laboratorio de fotografía y una sala de actos; y las Escuelas de la Sagrada Familia (1909), pequeño edificio destinado a escuela para los hijos de los obreros que trabajaban en la obra.[21] Gaudí concibió una compleja iconografía que basó exclusivamente en su condición de templo católico y en el culto religioso, adaptando todos los elementos a los ritos litúrgicos. Para ello se inspiró principalmente en El Año Litúrgico de Prosper Guéranger,[22] recopilación de todos los cultos y festividades religiosas producidos al cabo del año, así como en el Misal Romano y el Ceremonial de obispos. Para Gaudí, la Sagrada Familia era un himno de alabanza a Dios, en que cada piedra era una estrofa. El exterior del templo representa a la Iglesia, a través de los apóstoles, los evangelistas, la Virgen y Jesús, cuya torre principal simboliza el triunfo de la Iglesia; el interior alude a la Iglesia universal, y el crucero a la Jerusalén Celestial, símbolo místico de la paz.[23] Gaudí diseñó personalmente muchas de las esculturas de la Sagrada Familia, aplicando un curioso método de trabajo ideado por él: en primer lugar hacía un profundo estudio anatómico de la figura, centrándose en las articulaciones -para lo que estudió detenidamente la estructura del esqueleto humano-; a veces se servía de muñecos confeccionados con alambre para probar la postura adecuada de la figura a esculpir. En segundo lugar, realizaba fotografías de los modelos, utilizando un sistema de espejos que proporcionaban múltiples perspectivas. A continuación, hacía moldes en yeso de las figuras, tanto de personas como de animales (en una ocasión tuvo que izar un burro para que no se moviese). Sobre estos moldes hacía correcciones en las proporciones para conseguir una perfecta visión de la figura dependiendo de su ubicación en el templo (más altas cuanto más elevadas). Por último, se esculpía en piedra.[24] La CriptaComenzada en 1882 según el proyecto de Francisco del Villar, al hacerse cargo Gaudí de las obras, el 3 de noviembre de 1883, transformó los pilares añadiéndoles capiteles con motivos naturalistas; también elevó la bóveda y rodeó la cripta de un foso para tener iluminación y ventilación directas. Los primeros planos de Gaudí para la Sagrada Familia fueron de la capilla de San José, construida entre 1884 y 1885, fecha de la celebración de la primera misa. Las obras de la cripta se prolongarían hasta 1891. La cripta se compone de siete capillas dedicadas a la Sagrada Familia de Jesús: San José, el Sagrado Corazón, la Inmaculada Concepción, San Joaquín, Santa Ana, San Juan y la capilla de Santa Isabel y San Zacarías. Están dispuestas en forma de rotonda, frente a la cual se sitúan otras cinco capillas en línea recta: la central que alberga el altar, flanqueada por las capillas de Nuestra Señora del Carmen (donde está enterrado Gaudí), de Jesucristo, de Nuestra Señora de Montserrat y del Santo Cristo (donde tiene sepultura Josep Maria Bocabella). El altar está presidido por un relieve de la Sagrada Familia, obra de Josep Llimona. Cabe destacar asimismo la clave de la bóveda central con un relieve policromado dedicado a la Anunciación, obra de Joan Flotats, así como la imagen de San José de Maximí Sala Sánchez, en la capilla homónima. La cripta está circundada por un mosaico romano de "opus tesselatum" donde están representados la viña y el trigo, símbolos de la Eucaristía, obra del mosaicista italiano Mario Maragliano.[25] Las pilas de agua bendita de la cripta están hechas con unas grandes conchas marinas (tridacna gigas) procedentes de Filipinas, que le proporcionaba a Gaudí el marqués de Comillas.[26] Algunas de las lámparas de la cripta las hizo Gaudí con sus propias manos, ya que el médico le había recomendado trabajos manuales para combatir el reumatismo.[27] La cripta de la Sagrada Familia sufrió importantes destrozos el 21 de julio de 1936, en un incendio provocado durante la quema de iglesias de Barcelona en la Guerra Civil, siendo destruidos numerosos planos, maquetas y documentos dejados por Gaudí. También fue profanada la tumba del fundador del templo, Josep Maria Bocabella, aunque por fortuna la de Gaudí quedó intacta, como pudieron comprobar sus discípulos al abrir el sepulcro en 1939.[28] Desde 1930 la cripta es utilizada como iglesia parroquial, hasta la finalización del templo. El ábsideEl ábside ocupa la cabecera del templo, entre las fachadas del Nacimiento y la Pasión; en su centro se situará la capilla de la Asunción, y tendrá dos sacristías en los laterales, intercomunicadas por el claustro, que rodeará todo el recinto. Gaudí dedicó el conjunto del ábside a la Virgen María, de la que era gran devoto. El proyecto contiene siete capillas absidiales dedicadas a los siete dolores y gozos de San José, según deseos del fundador Bocabella.[29] De inspiración gótica, al encontrarse sobre la cripta sigue su misma estructura. Su construcción se realizó de 1891 a 1893. La Capilla de la Asunción tendrá forma de litera de piedra, evocando la litera con que se sacaba en procesión a la llamada Virgen de Agosto de la Catedral de Gerona; Gaudí se inspiró en la obra de Lluís Bonifaç de la seo gerundense, reproduciendo en la capilla detalles como los cortinajes, la corona, los pilares y los ángeles.[30] La capilla estará rematada por una linterna de 30 metros de altura, culminada con una corona flanqueada en sus cuatro lados por ángeles, y la inscripción Salve, Regina, Mater misericordiae. En el interior figurará la Santísima Trinidad en la cúpula coronando a María, rodeada de ángeles –como advocación de Nuestra Señora de los Ángeles–; en la galería habrá 12 ángeles –por las 12 estrellas de la corona de la Virgen– con los frutos del Espíritu Santo; bajo la galería estará la muerte de la Virgen, la de San José, la presentación de María en el templo por San Joaquín y Santa Ana y las bodas de Canaán. En los portales estarán los santos de advocaciones barcelonesas, San Roque y San José Oriol. Las sacristías tendrán una altura de 35 metros, sobre una base de 18 x 18; constarán de doce caras con ventanas triangulares, cubiertas por una cúpula decorada con mosaico y rematada por la figura de un vendimiador y un cordero, símbolos de Jesucristo. Las barandas altas de las capillas llevarán decoración floral de la antífona del Pequeño Oficio de la Bienaventurada Virgen María: cedro, palma, ciprés, cinamomo, rosa, olivo y bálsamo. Las linternas de las capillas tendrán los símbolos de las antífonas de la última semana de Adviento, conocidas como “antífonas de la O”:[31]
El ábside contiene una profusa decoración escultórica donde destacan las estatuas dedicadas a santos fundadores de órdenes religiosas (San Antonio Abad, San Benito de Nursia, Santa Escolástica, San Bruno, San Francisco de Asís, Santa Clara y San Elías), así como los anagramas de Jesús (la inicial de su nombre rodeada por una corona de espinas), de la Virgen (su inicial con la corona de Reina de los Cielos y la Tierra) y San José (su inicial acompañada de narcisos, flores que evocan la pureza y castidad). Asimismo, se encuentran numerosos elementos de la naturaleza como hierbas (principalmente el trigo, como símbolo de la Eucaristía) y animales (serpiente, camaleón, caracol, lagartija, rana, salamandra, etc). Fachada del NacimientoAl estar dedicada al acontecimiento gozoso del nacimiento de Jesús, esta fachada presenta una decoración exultante donde todos los elementos son evocadores de la vida. Se centra en la faceta más humana y familiar de Jesús, con una amplia profusión de elementos populares, como herramientas y animales domésticos. Está dividida en tres pórticos, dedicados a las virtudes teologales: de la Esperanza a la izquierda, de la Fe a la derecha, y de la Caridad en el centro, con la Puerta de Jesús y rematada por el Árbol de la Vida. La fachada culmina con las torres-campanario dedicadas a San Matías, San Judas Tadeo, San Simón y San Bernabé. Fue construida entre 1894 y 1930. La escultura es de Carles Mani, Llorenç Matamala y Joan Matamala. Los pórticos están separados por dos grandes columnas: la de José entre el pórtico de la Esperanza y el de la Caridad, y la de María, entre el pórtico de la Caridad y el de la Fe. En la base de las columnas está representada una tortuga (una de tierra y una de mar) como símbolo de lo inalterable en el tiempo; los fustes crecen en espiral, mientras que los capiteles son en forma de hojas de palma, de las que surgen racimos de dátiles cubiertos de nieve (por el invierno, fecha de la natividad de Jesús), que dan apoyo a dos ángeles con trompetas que anuncian el nacimiento de Jesús. En contraste con las tortugas, a ambos lados de la fachada se situaron camaleones, símbolos del cambio. En el proyecto original de Gaudí esta fachada debía estar policromada, pintando de diversos colores las arquivoltas de los tres pórticos; así, todas la estatuas habrían sido pintadas, tanto las de figuras humanas como las de flora y fauna y demás objetos.[32] Esta fachada fue la elegida por Gaudí para dar una idea global de la estructura y decoración del templo: como era consciente de que no podría terminar el proyecto en el transcurso de su vida, en vez de ir construyendo el templo en su conjunto de forma lineal prefirió construir una fachada completa en toda su verticalidad, para dar una muestra completa de cómo debía ser el resto. Escogió esta fachada por ser, en su opinión, la que podría ser más atractiva para el público, fomentando así la continuación de la obra tras su muerte; en sus propias palabras: “Si en vez de hacer esta fachada decorada, ornamentada, turgente, hubiese comenzado por La Pasión, dura, pelada, como hecha de huesos, la gente se habría retraído”.[33]
Pórtico de la CaridadEs el mayor de los tres, y está dedicado a Jesús. Simulando ser el Portal de Belén, desarrolla una serie de escenas sobre el nacimiento de Jesús: la Anunciación, la Adoración de los Reyes, la Adoración de los pastores y la Coronación de María; las dos Adoraciones son obra de Joaquim Ros i Bofarull (1981-1982). También encontramos la estrella de Belén y los signos del Zodíaco, dispuestos como estaban la noche que nació Jesús, así como ángeles músicos (con instrumentos clásicos: arpa, fagot, violín; y populares: guitarra, pandereta y gaita), el cordero como símbolo de inocencia, el perro como símbolo de fidelidad y las 59 cuentas del rosario rodeando el ventanal. En la Puerta de Jesús destaca el gran pilar con el árbol genealógico de Jesús; en su base está la serpiente mordiendo la manzana, símbolo del pecado original, y sobre el capitel se sitúa el grupo del Nacimiento, obra de Jaume Busquets (1958). El Coro de ángeles niños, destruido en la Guerra Civil, ha sido realizado de nuevo por Etsuro Sotoo. Los ángeles sostienen una inscripción que dice: Jesus est natus. Venite, adoremus, ante cuyo mensaje los pájaros van el pie de la cuna, según el villancico popular catalán El cant dels ocells (El canto de los pájaros).[34] El pórtico culmina en el Árbol de la Vida, que representa el triunfo de la vida y el legado de Jesús. Aquí encontramos el anagrama de Jesús con las letras JHS (de Jesuchristus), en una cruz, con las letras griegas alfa y omega, como símbolo del principio y el fin. Está rodeado de ángeles incensarios y ángeles portadores del pan y el vino, símbolo de la Eucaristía. Sobre el anagrama encontramos un pelícano, primitivo símbolo cristiano que representa igualmente la Eucaristía, con un huevo símbolo del origen y la plenitud de la Naturaleza. En sentido ascendente se hallan dos escaleras como ascensión a Dios, y un ciprés que simboliza la vida eterna, con un grupo de palomas que representan los fieles que acuden a Dios. Por último, encontramos una representación de la Santísima Trinidad, con la letra griega tau, inicial del nombre de Dios en griego, la cruz de Jesús y la paloma del Espíritu Santo. Pórtico de la EsperanzaDedicado a San José, encontramos las escenas de los Esponsales de la Virgen María y San José, la Familia de Jesús (con San Joaquín y Santa Ana), la Muerte de los Santos Inocentes, La huida a Egipto y La barca de San José, en que José es el timonel que conduce a la Iglesia Católica (la fisonomía de José corresponde a la del propio Gaudí, como homenaje de los trabajadores del templo tras su muerte).[35] También podemos observar la colocación de animales domésticos como ocas, gansos o patos como alusión a la fauna del Nilo, así como flora de Egipto. El pórtico está rematado por un gran pináculo semejante a los peñascos de Montserrat, con la inscripción Sálvanos. Pórtico de la FeDedicado a la Virgen María, percibimos las escenas de la Inmaculada Concepción, la Visitación, Jesús en brazos de Simeón, Jesús trabajando de carpintero o El hallazgo de Jesús en el templo. También encontramos las figuras de San Juan Bautista y San Zacarías, el Corazón de Jesús, cubierto de espinas y de abejas místicas que liban su sangre, la Providencia, en forma de mano con el ojo que todo lo ve, uvas y espigas como símbolo de la Eucaristía y flora de Palestina.
Fachada de la PasiónLa fachada de la Pasión se empezó a construir en 1954 según los dibujos y explicaciones que había dejado Gaudí; las torres se acabaron en 1976, y desde entonces se trabaja en la decoración escultórica. Gaudí proyectó esta fachada durante una convalecencia por unas fiebres de Malta en Puigcerdà, en 1911.[36] Dedicada a la Pasión de Jesús pretende reflejar el sufrimiento de Cristo en su crucifixión, como redención de los pecados del hombre. Por ello concibió una fachada más austera y simplificada, sin ornamentación, donde destacase la desnudez de la piedra, semejando un esqueleto reducido a las líneas simples de sus huesos. Tan sólo figuran los grupos escultóricos del ciclo pasional de Jesús, obra de Josep Maria Subirachs, que ideó un conjunto simple y esquemático, con formas angulosas que provocan un mayor efecto dramático; Subirachs comenzó su obra en 1987, en la que todavía trabaja (diciembre de 2008). El propio Gaudí describía su concepción de la fachada de la Pasión de la siguiente manera: “Alguien encontrará esta puerta demasiado extravagante; pero yo querría que haga miedo, y para conseguirlo no ahorraré el claroscuro, los motivos entrantes y salientes, todo lo que resulte de más tétrico efecto. Es más, estoy dispuesto a sacrificar la misma construcción, a romper arcos y a cortar columnas para dar idea de lo cruento del Sacrificio”.[37]
La fachada está sostenida por seis grandes columnas inclinadas, que semejan troncos de secuoya, sobre las que se emplaza un gran frontón de forma piramidal constituido por 18 columnas en forma de hueso, rematado por una gran cruz con una corona de espinas. Las torres están dedicadas a los apóstoles Santiago el Menor, Santo Tomás, San Felipe y San Bartolomé. La fachada de la Pasión tiene tres pórticos igualmente dedicados a la Fe, Esperanza y Caridad: el pórtico central tiene dos puertas de bronce dedicadas al Evangelio, con los textos evangélicos dedicados a los últimos días de Jesús, separadas por un parteluz con las letras griegas alfa y omega, como símbolo del principio y el fin; las otras dos puertas son la de Getsemaní y de la Coronación de espinas, igualmente de bronce. Frente a las Puertas del Evangelio se sitúa la columna de La Flagelación, que sustituye la cruz inicialmente prevista por Gaudí; por ello, Subirachs dividió la columna en cuatro bloques, simbolizando las cuatro partes de la cruz. Tiene cinco metros de altura, y está realizada en mármol travertino. Otros detalles destacados de la columna son: el nudo, que simboliza las torturas sufridas por Jesús; el fósil, hallado en el bloque de mármol según Subirachs, y que tiene forma de palmera, símbolo del martirio; y la caña que los soldados dieron a Jesús en vez del cetro real, como símbolo del escarnio sufrido por el Redentor.[38] El ciclo escultórico de la Pasión está instalado en tres niveles, siguiendo un orden ascendente en forma de S, para reproducir el Calvario de Jesús:[39]
Detalle de la Puerta de la Coronación de espinas, con una inscripción de La Divina Comedia de Dante: "Mi deseo debe tener fin en este maravilloso y angélico templo, cuyos únicos confines son el amor y la luz" (Paraíso, XXVIII, 52-54).
Sobre el frontón figurarán cruces de todos los ritos y países, así como dos grupos de estatuas: los profetas, que surgen del limbo para seguir a Jesús crucificado, junto al cordero del sacrificio de Abraham; y los patriarcas, surgiendo igualmente del limbo, acompañados del león de Judá, vencedor de la muerte.[40]
En un nivel superior se situará la Resurrección de Jesús, con el ángel custodio, María Magdalena y María Salomé. Finalizan el ciclo de la Pasión: Cristo resucitado, en el ventanal del crucero; y la Ascensión de Jesús, en el puente que une las torres de San Bartolomé y Santo Tomás, a 60 metros de altura, obra de Subirachs realizada en bronce, instalada en 2005.[41] El 22 de abril de 2007 se instaló una escultura de San Jorge en la baranda del jubé -en el lado interior de la fachada de la Pasión-, coincidiendo con la proclamación del 550 aniversario del santo como patrón de Cataluña y en el marco de los actos de celebración del 125 aniversario de la colocación de la primera piedra del templo.[42] Obra de Subirachs, la estatua es de bronce, de tres metros de altura, y está inspirada en el San Jorge de Donatello.[43]
Fachada de la GloriaLa fachada de la Gloria será la más grande y monumental; es la fachada principal, la que da acceso a la nave central. Las obras comenzaron en 2002. Dedicada a la Gloria celestial de Jesús, representa el camino ascensional a Dios: la Muerte, el Juicio Final y la Gloria, así como el Infierno, para todo aquel que se aparta del dictado de Dios. Para acceder al Pórtico de la Gloria habrá una gran escalinata con una terraza donde se situará el Monumento al Fuego y al Agua, con un gran tedero con fuego, en representación de la columna de fuego que guió al pueblo elegido, y un surtidor de agua, con un chorro de 20 metros de altura que se dividirá en cuatro cascadas, simbolizando los ríos del paraíso terrenal y las fuentes de agua viva del Apocalipsis.[44] La escalinata creará un paso subterráneo en la calle Mallorca, que representaría el Infierno, y estaría decorado con demonios, ídolos y falsos dioses, cismas, herejías, etc. El pórtico tendrá siete grandes columnas dedicadas a los siete dones del Espíritu Santo; en sus bases aparecerán los siete pecados capitales, y en los capiteles las siete virtudes:
Asimismo, habrá siete puertas dedicadas a los sacramentos y a las peticiones del Padre Nuestro:
Figurarán también las Bienaventuranzas y las Obras de Misericordia corporales y espirituales. En la fachada estarán representados: Adán y Eva, como origen del ser humano; San José en su labor de carpintero; la Fe, la Esperanza y la Caridad representadas por el Arca de la Alianza, el Arca de Noé y la Casa de Nazaret; la Virgen María; las jerarquías angélicas; y Jesús en el Juicio Final, con el Espíritu Santo en forma de rosetón y Dios Padre, formando la Trinidad augusta. La fachada se completará con unas grandes nubes iluminadas que contendrán en grandes letras el Credo (Credo in unum Deum Patrem Omnipotentem, creatorem coeli et terrae) y el Génesis, situadas sobre 16 grandes linternas dispuestas en orden ascendente. Las torres serán las más altas de las tres fachadas, y estarán dedicadas a San Pedro, San Pablo, San Andrés y Santiago el Mayor. Las torresGaudí proyectó un templo de gran verticalidad, para que fuese visible desde cualquier punto de Barcelona y destacase sobre el resto de edificios. Para ello dotó a la Sagrada Familia de 18 torres, 12 por los apóstoles, 4 de los evangelistas, y los cimborios de Jesús y la Virgen María. Tienen distinta altura, en sentido ascendente: las torres del Nacimiento, 98 metros las exteriores y 107 las centrales; las de la Pasión, 107 metros las exteriores y 112 las centrales; las de la Gloria, 118 metros; la de la Virgen, 120 metros; las de los evangelistas, 125 metros; y la de Jesús, 170 metros. Las torres son de perfil parabólico, y tienen distintas soluciones según su tipología: las de los apóstoles están rematadas por pináculos de mosaico veneciano policromado con escudos con la cruz y unas esferas blancas, que simbolizan la mitra episcopal; también figuran el anillo y el báculo episcopales, así como las inscripciones Hosanna, Excelsis y Sanctus, Sanctus, Sanctus, repetido tres veces por la Santísima Trinidad (el del Padre en color amarillo, por la luz; el del Hijo de color rojo, símbolo de martirio; y el del Espíritu Santo de color naranja, síntesis de los otros dos).[45] Asimismo, cada torre lleva inscrito el nombre en latín y la palabra Apostolus junto con una escultura del apóstol que representa. Estas torres actúan de campanario, y contendrán un total de 60 campanas, comunes y tubulares. Gaudí realizó complicados estudios de acústica para lograr una perfecta sonoridad.[46] Las torres de los evangelistas estarán rematadas por las figuras alegóricas que los representan en la iconografía cristiana: San Juan, el águila; San Marcos, el león; San Mateo, el ángel; y San Lucas, el buey. Tendrán dos focos cada una que de noche iluminarán la calle y la torre de Jesús. La torre de María se situará sobre el ábside, y estará rematada por una gran estrella de 12 puntas, que simbolizará la estrella de la mañana. Por último, la torre de Jesús estará rematada por una gran cruz de cuatro brazos, de 15 metros; en su parte central figurará un cordero, así como la inscripción Tu solus Sanctus, Tu solus Dominus, Tu solus Altissimus y las palabras Amén y Aleluya. Cada uno de los cuatro brazos de la cruz tendrá potentes haces de luz que serán visibles a grandes distancias. El exteriorEn el exterior destaca el claustro, que rodea todo el perímetro del templo, solución original ideada por Gaudí para aislar el templo del exterior. Como el resto del proyecto, se encuentra a cuatro metros sobre el nivel del suelo, y su longitud total será de 240 metros. Para los ventanales, Gaudí ideó tres tipologías distintas, para conseguir una transición del neogótico original a la nueva estructura naturalista aplicada en sus últimos años: el primer nivel, bajo la cantoría, es neogótico; el segundo, sobre las cantorías, presenta un hiperboloide elíptico rodeado de cuatro circulares, sobre un friso de aberturas alargadas; el tercero, que corresponde a la nave central, tiene igualmente un hiperboloide elíptico rodeado de dos hiperboloides de revolución, también sobre cuatro aberturas alargadas, figurando en el centro la inscripción Gloriam.[47] Entre los ventanales se sitúan unas columnas helicoidales con las inscripciones aurum, thus, myrrham (en latín, oro, incienso y mirra) y oració, sacrifici, almoina (en catalán, oración, sacrificio, limosna). También se alternan en los muros exteriores otras inscripciones como: Jesus, Maria, Joseph; Sursum corda; Gratia plena; Ora pro nobis. Los ventanales terminan en un frontón, el vértice del cual está coronado por una cesta de frutas (manzanas, higos, limones, melocotones, almendras, ciruelas, granadas y nísperos), simbolizando la lluvia de frutos del Espíritu Santo que cae sobre los hombres. En el parteluz sobre cada ventanal hay Santos Fundadores: Ignacio de Loyola, José de Calasanz, Domingo de Guzmán, Pedro Nolasco, Raimundo de Peñafort, Francisco de Paula, Teresa de Jesús, Joaquina de Vedruna, Antonio María Claret, Felipe Neri, Juan Bosco, Vicente de Paúl, Juana de Lestonnac y José Manyanet. En las intersecciones del claustro con las fachadas Gaudí proyectó unos portales dedicados a la Virgen: a ambos lados de la fachada del Nacimiento, la Virgen del Rosario y la de Montserrat; en la fachada de la Pasión, la Virgen de la Merced y la de los Dolores. Especialmente destacada es la del Rosario, que Gaudí eligió para hacer una demostración de cómo tenía que ser la decoración del resto del templo.[48] El portal está presidido por la Virgen con el Niño, flanqueada por Santo Domingo y Santa Catalina. Otras escenas reproducen: la Muerte del Justo, con la Virgen mostrando a un moribundo al Niño Jesús, para proporcionarle alivio; la Tentación de la Mujer, representada por un monstruo en forma de pez que ofrece a una mujer una bolsa de dinero; y la Tentación del Hombre, simbolizada por un diablo que ofrece a un obrero una bomba Orsini, empleada por los anarquistas en aquella época. A cada lado de la puerta figuran los reyes David y Salomón y los profetas Isaac y Jacob. Asimismo, hay gran profusión de rosas que adornan todo el pórtico, y frases como las últimas palabras del Ave María: Et in hora mortis nostrae, Amen. En las cuatro esquinas del templo figurarán tres obeliscos por cada una, representando los puntos cardinales, las cuatro estaciones, los ayunos cristianos (Témporas), relacionados a su vez con las órdenes sacerdotales, las virtudes cardinales representadas simbólicamente, así como símbolos de San José (lirio), la Virgen María (corona) y Jesús (variando en cada grupo). Por último, cada obelisco central llevará tres de las doce estrofas del himno de Daniel de los niños de Babilonia (Trium puerorum), uno de los laterales Sancte Joseph, Ora pro nobis, y el otro Sancta Dei Genitrix, Ora pro nobis, Deo gratias.[49]
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