Viejo oeste

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El siux hunkpapa Toro Sentado y William Cody, mejor conocido como Buffalo Bill, reconocidos personajes del popularmente llamado "viejo oeste" de los Estados Unidos.

Viejo oeste, salvaje oeste o lejano oeste (en inglés old west, wild west o far west), son los términos con que se denomina popularmente a los hechos históricos (con sus personajes protagonistas) que tuvieron lugar en el siglo XIX durante la expansión de la frontera de los Estados Unidos de América hacia la costa del océano Pacífico. Aunque la colonización del territorio comenzó en el siglo XVI con la llegada de los europeos, el objetivo de alcanzar la costa oeste se debió principalmente a la iniciativa gubernamental del presidente Thomas Jefferson, tras la Compra de la Luisiana en 1803. La expansión de la frontera fue considerada como una búsqueda de oportunidades y progreso.

Esta incesante y prolongada migración de gentes hacia el oeste desplazó culturas ancestrales y oprimió a minorías étnicas de amerindios. En contraste, el período suscitó importantes avances en la industria, las comunicaciones y la agricultura, a costa en muchos casos de una intensa explotación de los recursos humanos y naturales.

Estos eventos históricos, origen de un mito nacional en los Estados Unidos, han sido recreados por diversas manifestaciones del arte, agrupadas bajo el género western. Este género narra historias de cowboys, pioneros, “nobles” amerindios, gambusinos, empresarios, etc.; historias de gentes de variada condición que emprendieron la aventura del oeste con la esperanza de alcanzar el éxito personal pero que acabaron, no pocas veces, enfrentadas a la justicia o a la fatalidad del destino. Los estudios actuales consideran que detrás de esta mitificación se esconde una realidad más compleja, por lo que se tiende a replantear el papel de todos los actores que participaron en aquella coyuntura social, económica y cultural que fue la frontera estadounidense en el siglo XIX.

Contenido

La frontera en la historia estadounidense

American Progress (1872), de John Gant. Nótese como animales y nativos huyen ante el avance de pioneros, ferrocarril, agricultores, etc.; acompañados estos de una semidiosa que cubre el territorio con líneas telegráficas.

La «frontera» es un concepto que, en la historia de los Estados Unidos, hace alusión al avance y la búsqueda de oportunidades dentro de un territorio desconocido. En palabras de un autor moderno:

La frontera es aquel lugar donde la civilización puede avanzar a costa de lo salvaje. Es una delgada línea geográfica donde lo viejo y lo nuevo, lo conocido y lo desconocido se encuentran y se ponen límites.[1]

A principios del siglo XIX, el Oeste era considerado un territorio salvaje e inhóspito, con escasas posibilidades de ser habitado.[2] En esta opinión no influía el hecho de que los pueblos amerindios llevaban varios milenios viviendo en él. El avance del «Este civilizado» sobre el «Oeste salvaje» fue el encuentro y el choque entre dos mundos excluyentes. La apropiación de territorios y el desplazamiento de los nativos se justificó con la doctrina del "destino manifiesto", una ideología que afirmaba que todos estos sucesos eran parte de un plan divino previsto para Norteamérica y el mundo.[3] En 1825, un político de Misuri llamado Thomas Hart Benton defendió la colonización alegando que su propósito era llevar a todos los pueblos «grandes y maravillosos beneficios a través de la ciencia, los principios liberales de gobierno y la verdadera religión».[3] En 1893, una vez pasado el período de expansión, Frederick Jackson Turner presentó su tesis «Significado de la frontera en la historia de los Estados Unidos», más conocida como Tesis de la Frontera (Frontier Thesis) o Tesis de Turner (Turner Thesis). En ella destacó la mezcla y fusión de razas,[1] el logro de la solidaridad entre las distintas regiones, la acción del gobierno al impulsar las comunicaciones y la creación de una personalidad nacional. Lo más importante, sin embargo, fue:

…la promoción de la democracia aquí y en Europa (…) el individualismo desde el comienzo ha promovido la democracia (…) significa el triunfo de la frontera con todos sus buenos y malos derroteros.[1]

Con el tiempo, la frontera se convirtió en un mito en los Estados Unidos.[4] Todo lo acontecido en el oeste —bueno o malo— sirvió para forjar la personalidad del país a través de valores como la búsqueda de oportunidades, la aplicación de soluciones prácticas, la actitud enérgica ante las dificultades, la capacidad de innovación y el esfuerzo orientado al progreso. En definitiva:

…un escape y un lugar de esperanza para aquellos dispuestos y capaces de tomar el futuro en sus propias manos.[1]


Eventos en la expansión del territorio estadounidense en el siglo XIX

La expansión de la frontera estadounidense fue posible gracias a una serie de acontecimientos políticos, civiles y militares que acaecieron durante el siglo XIX. Algunos tuvieron respaldo gubernamental. Otros, por el contrario, nacieron de la iniciativa individual.

Compra de la Luisiana y expedición de Lewis y Clark

A comienzos del siglo XIX el río Misisipi era la frontera occidental de los Estados Unidos. El territorio que había más állá pertenecía a Francia que, a su vez, lo había adquirido de España. El río Misisipi era de vital importancia para los granjeros al oeste de las montañas Apalaches y el puerto de Nueva Orleans tenía mucha importancia comercial. Ante la imposibilidad de mantener tan vasto territorio, el gobierno francés de Napoleón Bonaparte ordenó la venta de la Luisiana a los Estados Unidos por 15 millones de dólares. Tal negociación se llevó a cabo el 30 de abril de 1803. Estados Unidos lo compró por razones estratégicas y de esta forma dobló su territorio de forma súbita. Al mismo tiempo, comenzó la aventura del Oeste pues había que tomar posesión efectiva del nuevo territorio. Bajo la iniciativa del entonces presidente Thomas Jefferson se dio el primer paso era explorar el territorio y, con este fin, organizó una expedición para llegar a la desembocadura del río Columbia. Esta misión de reconocimiento se le encomendó al capitán Meriwether Lewis y quien a su vez invitó al teniente William Clark y por eso se conoce como Expedición de Lewis y Clark. También se pretendía recoger información acerca del número de españoles, franceses y amerindios que habitaban la zona, trazar rutas fluviales y otras importantes circunstancias.[5] Además favoreció la adquisición del territorio de Oregón.[6] Más tarde, en 1819, el gobierno organizó una exploración para hacer un estudio del terreno. Este encargo le fue dado a Stephen Harriman Long, que emitió un informe desfavorable sobre la habitabilidad de estas tierras. Esta idea se mantuvo durante casi veinte años.[2]

Anexión de Texas

Artículo principal: Historia de Texas

A principios de los años 1820, comenzaron a llegar a la región de Texas numerosos pioneros encabezados por el abogado Stephen Austin.[4] Durante años, la región acogió una continua inmigración procedente de los Estados Unidos. En 1824, sin embargo, Texas pasó a formar parte de la República Mexicana. La población y el gobierno de Texas querían la autonomía y la situación desembocó en un conflicto armado que se decidió en la batalla del Álamo y en la decisiva batalla de San Jacinto. En mayo de 1836, se firmó el tratado de Velasco que reconoció la independencia de Texas. Dos años después, en 1838, Sam Houston (entonces presidente de la república texana), propuso al gobierno de los Estados Unidos la anexión. Sin embargo, dado que el nuevo estado estaba bajo la línea del Compromiso de Misuri y su incorporación daba ventaja a los estados esclavistas, la anexión se pospuso hasta 1845.[7]

Imagen de un gambusino en California.

Guerra contra México

Los límites fronterizos de la región de Texas acabaron por desatar otro conflicto armado. Estados Unidos declaró la guerra a México el 13 de mayo de 1846. Muchos de los partidarios de la contienda profesaban la doctrina del "destino manifiesto" y su intención era conquistar México para expandir el ideario americano. Para otros, la guerra no era nada más que un acto de latrocinio y una agresión innecesaria.[8] El conflicto duró tres años, tras los cuales México perdió la guerra. El tratado de Guadalupe Hidalgo, firmado el 2 de febrero de 1848, reconoció la soberanía estadounidense sobre California y Nuevo México y se estableció Río Grande como nuevo límite fronterizo.

Fiebre del oro

Artículo principal: Fiebre del oro de California

A principios de 1848, se difundió la noticia del descubrimiento de oro en los terrenos de John Sutter, en California. Al año siguiente, en 1849, alrededor de 80.000 «buscafortunas», conocidos como forty-niners por causa del año, llegaron a la zona en busca del preciado metal.[9] Entre ellos no sólo había estadounidenses, sino también mexicanos, españoles, chinos, ingleses y peruanos. Esto provocó en el lugar una mezcolanza de culturas que contribuyó de manera decisiva a la formación del Estado de California. Uno de los aspectos más atractivos para los prospectors o mineros fue el ambiente de libertad que se respiraba.[10] A pesar de las noticias que hablaban de la obtención de fáciles riquezas, muy pocos hicieron fortuna con la minería. Hubo, eso sí, explotaciones de oro y plata en Oregón, Nevada, Wyoming, Montana y Colorado.[11]

Actores principales de la expansión de la frontera estadounidense

En el avance de la frontera estadounidense participaron numerosos actores que jugaron un importante papel en aquellos acontecimientos. Muchos de ellos han sido representados por el género western.

Amerindios

Fotografía del cheyenne Henry Roman Nose y su esposa.
Artículo principal: Guerras Indias

Se estima que los antecesores de las etnias amerindias empezaron a vivir en Norteamérica hace unos 30.000 años.[12] A lo largo de su historia, estas tribus lograron diferentes grados de organización. Uno de los más complejos fue la Confederación Iroquesa, constituida en el siglo XII por las tribus que habitaban la región de los Grandes Lagos (América del Norte). Según algunos autores, los Estados Unidos se basaron en esta conferencia para promulgar su sistema federal.[13]

La llegada de los europeos en el siglo XVI rompió el equilibrio natural de estos pueblos. La explotación indiscriminada de recursos y la propagación de enfermedades, —entre otros factores—, minaron drásticamente la población nativa.

…parecía que esos europeos odiaban todo en la naturaleza – los bosques, pájaros, animales, las hojas de hierba, el agua, el suelo y el mismo aire.[14]

Desde finales del siglo XVIII, el congreso del nuevo estado comenzó el trato oficial con estos pueblos. Entre 1778 y 1871 se firmaron más de 300 tratados,[15] contando comités de negociación y nombramientos de agentes para asuntos indígenas. Durante el siguiente siglo, comenzó la apropiación de los territorios al oeste de las montañas Apalaches, al tiempo que se redactaban disposiciones legales acerca de los nuevos territorios. En 1815 se prohibió a todas las tribus ceder tierras a otros estados. En 1823 se creó la Oficina de asuntos indígenas. En 1830, se ordenó por ley (Indian Removal Act), el desplazamiento de todos los amerindios sureños hacia el oeste del río Misisipi a una zona que se llamó "Territorio Indio" y que fue el primer precedente del futuro sistema de reservas indias. Según la ley, ninguna persona de piel blanca podía asentarse en esas tierras.[16] Sin embargo, los problemas se dieron entre los mismos aborígenes al tener que convivir con los pueblos amerindios venidos del este.[17]

En 1851 se firmó el primero de los tratados del fuerte Laramie. Este fuerte había surgido para defender las rutas de los pioneros que atravesaban las grandes llanuras camino de Oregón y Utah, invadiendo de paso territorios pertenecientes a los amerindios. Para asegurar el libre paso de las caravanas, comisionados del Gobierno se reunieron a negociar con representantes de las naciones siux, cheyenne, arapaho, crow, arikara, assiniboine y gros ventre. Las tribus se comprometieron a no hostigar el paso de las caravanas. A cambio reconoció a perpetuidad su derecho sobre esas tierras y se comprometió a dar compensaciones. Con el advenimiento de la guerra civil, el gobierno federal intentó adueñarse de los territorios del oeste, para lo cual envió al ejército.[18] Esto provocó la persecución de los nativos y la apropiación desmesurada de sus tierras. Cuando el ejército se retiró, estas zonas fueron ocupadas por las milicias de voluntarios. Estos hechos serían el preludio de las llamadas "Guerras Indias", que acaecieron durante los años 1870 y 1880.

El exterminio del búfalo, alentada por el Gobierno, causó el deterioro de las naciones de las grandes llanuras. Se calcula que entre 1872 y 1874 fueron aniquilados cuatro millones de estos animales.[19] Al final de la década, los animales muertos llegaban a treinta millones, quedando menos de mil ejemplares sobrevivientes.[20]

Los conflictos con los indios se sucedieron durante el siglo XIX e involucraron a la mayoría de etnias. Los más importantes fueron la alianza de tecumseh, la guerra de Black Hawk, el sendero de Lágrimas, las guerras contra los navajos y los apaches en Nuevo México y Arizona y contra los cheyennes y arapaho en Colorado. Hubo otros destacados conflictos como la guerra de Red Cloud en la zona del río Powder, la resistencia de los modocs en California, la guerra del oro de las montañas sagradas de Black Hills, donde acaeció la batalla de Little Big Horn, etc. En 1890, los nativos —ya muy mermados— recibieron a través de una "Danza de los espíritus" una profecía que anunciaba el retorno de las antiguas costumbres. En diciembre de ese mismo año acaeció la masacre de Wounded Knee, que algunos autores establecen como el final de las “Guerras indias”.[21] Con la muerte de los principales jefes como Caballo Loco y Toro Sentado, se consideró a los nativos como una raza en extinción.[22] A los sobrevivientes se les aplicó las políticas de asimilación. Al final de la centuria, el culto al peyote apareció como una nueva religión alternativa.[23]

Pioneros

Cruzando el Misisipi sobre el hielo, de C.C.A. Christensen

La adquisición del territorio de Luisiana abrió un horizonte desconocido para los habitantes del este del país.[2] La escasez de tierras, las depresiones económicas y la necesidad de oportunidades animaron a muchos a emigrar al oeste. La presencia de los amerindios no inquietaba, pues muchos pensaban que no eran más que salvajes.[2] Los llamados “pioneros” se dirigían principalmente hacia la región de Texas, al sur, o a la de Oregón al norte. El camino que llevaba a este último territorio se llamaba de hecho, «la senda de Oregón». Otra ruta que alcanzó gran prominencia por el intercambio comercial en la época fue el camino de Santa Fe.

La mayoría de los pioneros comenzaba su viaje en San Luis. Era una travesía dura y llena de contratiempos, expuesta a enfermedades como la del cólera, habitual en los emigrantes y que mató a muchos durante el camino.[24] El medio más habitual de transporte eran las conocidas carretas o covered wagons, llamadas popularmente schooners, que eran tiradas por bueyes o mulas. Los trayectos se realizaban en caravanas (wagon trains), formadas en ocasiones por más de 1.000 personas.[25] En general, la migración no era un esfuerzo individual, sino comunitario.[4]

En 1845, alrededor de 3.000 personas atravesaron las rutas de Oregón y California. En los siguientes dos años, más de 5.000 pioneros mormones se dirigieron al territorio del Gran Lago Salado.[26] Esta comunidad —a diferencia de la gran mayoría de emigrantes—, logró fortalecerse económicamente por medio de una autoridad centralizada y un fuerte sentido grupal.[27] Hacia 1862, el congreso aprobó una ley por la cual cualquier ciudadano podía adquirir 160 acres de tierra pública por 10 dólares (Homestead Act).[28] Después de la guerra civil, mucha gente se desplazó a las praderas (conocidas entonces como "el gran desierto americano") para convertirse en granjeros. Estos pobladores fueron conocidos como homesteaders. Se estima que había entre ellos un cuarto de millón de viudas, solteras y gentes de otras culturas.[28] Con esta colonización masiva, la región de las praderas cambió las altas hierbas por cultivos y granjas con animales. Con el tiempo se convirtió en uno de las zonas agrícolas más importantes del mundo. En California y otras partes del oeste se desarrolló la agricultura a gran escala, conocida como agribusiness. En los años 1880, el trigo era el cultivo más desarrollado. Al final de la década se comenzaron a utilizar tractores a vapor y máquinas segadoras. Finalizando el siglo, este cultivo decayó, dando paso a las frutas de temporada donde trabajaban gente de origen chino y luego de otras nacionalidades como japoneses, hindúes y/o mexicanos.[29] Entre los años 1889 y 1890, hubo una importante colonización en Oklahoma, con el llamado Oklahoma land rush.

Representantes de la autoridad y vigilantes

Comisión de paz de la ciudad de Dodge City (1883); sentado, segundo desde la izquierda, Wyatt Earp.

La aparición de poblados, negocios, y demás infraestructuras en los territorios del oeste motivó la necesidad de hacer respetar la ley y perseguir a los delincuentes. Las armas proliferaban, pues todo aquel que emigraba al oeste iba armado para repeler posibles agresiones. Se estima que durante la «fiebre del oro», cada prospector llevaba un arma.[30] Al oeste llegaban también toda clase de gentes, entre ellos delincuentes y marginados potencialmente violentos y muy dispuestos a infringir la ley.[31] A pesar de que la mayor parte de la gente eran sencillos trabajadores, el crimen tuvo también su protagonismo en la expansión de la nueva frontera.[31]

Por regla general, las pequeñas poblaciones eran tranquilas[31] porque sus habitantes sólo querían asentarse y prosperar. Los forasteros eran tenidos como honestos hasta que su conducta demostraba lo contrario. La sanción por alterar la convivencia de la comunidad era el desprecio público, que empujaba al infractor a marcharse.[31] El duelo y las balaceras eran una forma admitida de solucionar diferencias.[30] Sin embargo, disparar por detrás, hacerlo de lejos o emboscar, eran considerados una cobardía, además de ser ilegales.[30] La justicia era distinta dependiendo de si el eliminado era un mexicano o un amerindio.[30] El robo de un caballo era considerado un delito particularmente grave, por el que el infractor era usualmente ahorcado.[32]

La presencia del sheriff (comisario) acompañó la expansión al oeste. Los datos más tempranos lo mencionan en los años 1823 y 1824 en la comunidad de San Felipe de Austin.[32] Los nuevos asentamientos, crecidos alrededor de las vetas de mina, también requerían de sus servicios.[32] El hecho de que el sheriff pudiera ser elegido por voto popular le daba a la elección una dimensión social que reflejaba los intereses y tensiones de la comunidad.[31] También existía un cuerpo de alguaciles (marshals) encargado de ejecutar las disposiciones federales.

La duración del empleo del comisario era de dos a cuatro años, según las regiones.[32] En sus labores podía valerse de asistentes, conocidos como deputy. En situaciones especiales o de emergencia podía nombrar a otros ciudadanos para que lo ayudaran. Esto dependía del llamado posse commitatus o poder del condado.[32] En algunas jurisdicciones, sus funciones incluían la recaudación de impuestos y la ejecución de penas como el ahorcamiento, que podía hacerse en un patíbulo o bajo un árbol cualquiera.[32] Generalmente no había preparación para este cargo.

En 1860 David J. Cook (que ejerció en los años 1860 y 1870, como sheriff y policía) publicó un libro llamado “¡Manos arriba! O veinte años de vida como detective en las montañas y en las llanuras”, donde daba algunos consejos:

Cuando intentes arrestar a un desperado (delincuente), ten la pistola en tu mano o alístate para desenfundarla (…) mi lema ha sido: "Es mejor matar dos hombres que permitir a uno matarte".
Nunca confíes en el honor de un prisionero (…) nueve de diez no tienen honor.[32]

Las leyendas del oeste han dejado muchos nombres propios, algunos de ellos variaron su vida entre el cumplimiento de la ley y la ilegalidad (Grattan Dalton, para el caso, antes de incorporarse a una reconocida pandilla prestó sus servicios como marshal).[33] Wild Bill Hickock fue un pistolero de cuya muerte en un saloon surgió la combinación de póker conocida como La Mano del Muerto. Wyatt Earp fue parte de la policía de Dodge City y protagonista del tiroteo de OK corral. Además de nombres propios, hubo también organizaciones locales muy renombradas como los Rangers de Texas, agencias de seguridad privada como la Agencia Pinkerton, grupos locales de ciudadanos llamados "Vigilantes" como los Bald Knobblers en Misuri. También ejercieron justicia personajes folclóricos como el juez Roy Bean, etc.

El rancho, los ganaderos y el cowboy

El espécimen Texas Longhorn, fundamental en las actividades del rancho tejano.

El rancho estadounidense y la ganadería se desarrollaron principalmente en la región de Texas, y alcanzaron su apogeo después de la guerra civil. Los especímenes llamados Texas Longhorn proporcionaban carne para el consumo en la costa este y Europa. El sistema de crianza, heredado de las primeras haciendas, consistía en marcar los animales con un hierro candente para identificar al propietario (branding), dejar libres a los animales durante su crianza y capturarlos a lo último por medio de los conocidos rodeos (roundup) para su posterior arreo a las ciudades ganaderas (cowtowns) y su despacho por tren a la costa este. La captura de las reses era realizada por los cowboys. Las reses nacidas en libertad que se separaban de su madre y quedaban sin dueño eran llamadas mavericks. Cualquiera podía marcarlas y adueñarse de ellas. Con la llegada de los pequeños propietarios que disputaban estas reses surgieron numerosas rencillas y los grandes rancheros utilizaron a los cowboys para combatir lo que ellos consideraban cuatrerismo.[34]

Otra fuente de problemas fue la proliferación de cultivos y la delimitación de las propiedades con vallas de alambre hacia 1880. Poco a poco los antiguos terrenos libres se transformaron en campos de cultivo. Sucedió también que hubo inviernos muy duros en Kansas, Colorado (1885 y 1886), Montana, Wyoming y Dakota en 1887. Todos estos factores hicieron declinar la era de los grandes ranchos, que sobrevivieron comprando las mejores tierras y cambiando sus sistemas de crianza. El cowboy, por su parte, siguió siendo empleado para las labores de ganadería.[34]

Renombrados ganaderos y comerciantes dejaron su huella en la industria, tales como John Chisum que llegó a reunir unas 80.000 cabezas de ganado,[35] Jesse Chisholm, conocido hombre de negocios; Joseph McCoy, impulsor de la ciudad de Abilene; Charles Goodnight, inventor del chuckwagon, etc. Algunas mujeres participaron también en esta actividad. Es el caso de Elizabeth E. Johnson, cuya cabaña ganadera llegó a valorarse en unos 2 millones de dólares.[36]

Cowboy

Artículo principal: Cowboy
Según Deadwood Dick en su libro: «las más importantes preocupaciones de un vaquero son su pistola y su caballo.»

Los cowboys estadounidenses heredaron su oficio de los vaqueros mexicanos que habitaban el suroeste y oeste del país, desde Texas a California. Después de la guerra civil, su labor cobró auge con el inicio del transporte del ganado desde Texas hacia el norte del territorio, desde donde era luego distribuido. Esta labor necesitaba jinetes diestros y resistentes que garantizasen el traslado del rebaño. Los cowboys formaban un verdadero brazo armado al servicio de los grandes ganaderos o cattle barons, los cuales se quedaban con la mayor parte de las ganancias. Era gente heterogénea, pues había antiguos soldados, afroamericanos, mexicanos, etc.; en su mayor parte, jóvenes e iletrados.[37]

Las rutas surgidas del transporte a campo traviesa se hicieron legendarias (en promedio un viaje cubría alrededor de 16 a 24 km diarios),[34] tales travesías estuvieron plenas de durezas y peligros. Por sus servicios los vaqueros ganaban alrededor de un dólar al día.[37] Una vez pagados, la mayoría de ellos se dirigían a los burdeles, saloons y casas de apuesta de las ciudades ganaderas. Desde esa época el cowboy se transformó en el más prominente encarnamiento del mito de la frontera.[38]

Uno de los vaqueros más renombrados de la época fue Nat Love, mejor conocido como Deadwood Dick. De raza negra, dejó sus memorias en un libro llamado “Vida y aventuras de Nat Love, mejor conocido entre los ganaderos como Deadwood Dick” en 1907, hecho a la medida de las Dime Novels. La relación de hechos y personajes de esta pequeña obra, además, hace dudar de su contenido.[39] Aunque, en palabras del mismo autor, los hechos son ciertos.[39]

A pesar de esto, los relatos son reflejo de la vida de los vaqueros en el lejano oeste, de sus tareas diarias, las largas travesías, las escaramuzas con mexicanos, bandidos, amerindios, etc. Retrata también su personalidad:

Se supone que (el cowboy) no sabe lo que significa el miedo y les aseguro que son pocos los que saben el significado de esa palabra.[40]

Y también el orgullo de serlo:

Montado en mi caballo favorito, mi larga reata en la mano, mi pistola en mi cinturón y las grandes llanuras que se extiendian por millas y millas, de las que cada rincón me era familiar, sentía en ese momento que podía desafiar al mundo.[41]

Chinos y japoneses

La comunidad china contribuyó en gran medida al desarrollo del oeste estadounidense.

Se calcula que unos 300.000 chinos emigraron hacia los Estados Unidos entre 1854 y 1882, huyendo de la hambruna y la inestabilidad política.[42] Una cantidad significativa de los forty niners eran de esta etnia. Para los primeros emigrantes asiáticos, California era la “tierra de la montaña dorada”. Contribuyeron notablemente a la expansión del ferrocarril y al cultivo de frutas. En lugares como San Francisco formaron comunidades o Chinatowns y asociaciones de ayuda mutua.

La mayor parte de las lavanderías de esa época eran regentadas por chinos, debido a que los mineros —en su mayoría hombres— no lavaban su ropa y las mujeres —de quienes se esperaba que hicieran esta labor— eran escasas en el oeste.[43] La población china estaba formada sobre todo por hombres porque las mujeres chinas tenían prohibida la entrada, probablemente para evitar el crecimiento de esta etnia.[42] Como en todas las comunidades de presencia mayoritaria de hombres, hubo florecimiento de casas de juego y prostitución que dieron mala fama a las chinatowns.

Muchos problemas de la época, como el desempleo y caída de salarios, fueron achacados a los chinos. Esto provocó revueltas en Los Angeles (1871) y San Francisco (1877), por lo que muchos de ellos optaron por refugiarse en las grandes Chinatowns. El conflicto llegó a tal punto que el congreso emitió un decreto de exclusión para los ciudadanos chinos (chinese exclusión act) en 1882. En dicho decreto se prohibía la entrada a todos los chinos, excepto a los profesores, estudiantes, mercaderes, turistas y oficiales.[42] La emigración desde Asia continuó a comienzos del siglo XX, pero más de Japón. Alrededor de 1900, un 80.7% de todos los chinos y japoneses estaban asentados en el oeste.[42]

Mexicanos

Por su parte, los mexicanos que permanecieron en Texas tras la anexión fueron considerados legalmente ciudadanos del país, y el tratado de Guadalupe Hidalgo estipuló que sus posesiones serían respetadas. Sin embargo, la vaguedad de las leyes permitió numerosos fraudes y muchos de ellos perdieron sus tierras.[44] La minería atrajo a otros colectivos de latinoamericanos, pero fueron desplazados por europeos y angloparlantes. Además fueron gravados con impuestos para extranjeros y sufrieron discriminación racial.[44]

En los años 1870, los antiguos pueblos mexicanos se convirtieron en barrios agrupados en torno a una iglesia. Los mexicanos formaron asociaciones benéficas y también de carácter político. Fundaron además periódicos en español. A diferencia de los emigrantes angloparlantes o europeos, los mexicanos eran despreciados, vivían con bajos salarios y estaban sometidos a una fuerte presión social para asimilar la cultura estadounidense.[44] En Texas, aunque la mayoría de la población era de origen mexicano, sólo los que tenían dinero podían oponerse al dominio de la minoría angloparlante. En la década de 1880, surgió una organización extremista llamada las "Gorras Blancas", que utilizó la violencia para defender a los mexicano-estadounidenses. La población de latinoamericanos disminuyó entre los años 1856 y 1910, pero a comienzos del siglo XX, conflictos internos en México causaron nuevas emigraciones.[44]

Mujeres

En general, el papel de las mujeres en los Estados Unidos fue muy secundario durante el siglo XIX. Raras veces fueron admitidas en instituciones superiores de educación. Su salario era la mitad del de un hombre. No tenían derecho al voto, asunto particularmente conflictivo después de la guerra civil. Tampoco tenían pertenencias pues prácticamente todo era propiedad del marido. No estaba bien visto que una mujer hablara y expresase su opinión.[45] Según el decir general: «el mundo era de los hombres».[45] Esta discriminación era apoyada por supuestos “expertos” en educación que decían que el cerebro de las mujeres era mas pequeño que el de los hombres y que, por eso, las chicas no podían aprender tanto como los chicos.[45]

A pesar de esto, las mujeres fueron ganando terreno en diferentes áreas de la vida económica o cultural. Empezaron a trabajar en fábricas, a escribir en periódicos y algunas pocas alcanzaron la enseñanza secundaria. Un hecho particularmente importante fue la apertura del primer college para amerindias Cheroquis, en 1851: el Cherokee National Female Seminary en Park Hill, Oklahoma.[46] En 1869 en el estado de Wyoming, bajo el auspicio de la jueza de paz Esther Morris fue aprobada una ley que otorgaba el voto a las mujeres y las permitía ser elegidas para cargos públicos.[47] La ley no fue vetada por el gobernador estatal. Luisa Ann Swain, de 70 años, fue la primera mujer en emitir el sufragio.[47]

La participación de la mujer en la vida del oeste fue un importante factor de estabilidad. Los cambios más importantes tanto en los poblados como en las ciudades ganaderas provinieron de gentes de clase media (especialmente mujeres) que fomentaron la unidad de la comunidad a través de escuelas e iglesias.[48] Las nativas amerindias, por su parte, fueron fundamentales en la vida de sus familias al participar en las actividades diarias y dar fortaleza y consistencia a los suyos.[49] Además se creía que una mujer era más indicada para las actividades de curación.[49]

Entre las mujeres que dejaron su nombre en el oeste destacan: Calamity Jane, conocida como el “diablo blanco de Yellowstone”; Annie Oakley, diestra francotiradora y famoso personaje del show de Buffalo Bill; Nellie Cashman, prominente empresaria y activa en obras sociales; Belle Starr, delincuente; Sarah Winnemuca, portavoz de los nativos amerindios; Sacajawea, parte de la expedición de Lewis y Clark; Julia Archibald Holmes, primera mujer en escalar el pico Pikes en Colorado, etc.

Montañeses

Jim Bridger, personaje pintoresco de la frontera.

El montañés (mountain man) fue un aventurero que se adentró en el oeste para la caza y posterior comercialización de pieles de animales, principalmente de castor. Aunque su imagen esté rodeada de un cierto romanticismo, en realidad fueron agentes al servicio del creciente comercio de pieles. La intención era no depender de los amerindios para su obtención.[50] Este oficio cobró notoriedad cuando en 1822 William Henry Ashley propuso a los montañeses proporcionarles los pertrechos necesarios para adentrarse en las montañas a cambio de la mitad de las pieles conseguidas en un año.[51] El negocio llegó a su final poco después de 1840 cuando los europeos dejaron de vestir sombreros de pieles de castor —animal que ya estaba casi extinguido—. También por la entrada en el mercado de la seda asiática, que se convirtió en un producto de lujo en los dos continentes.[50]

La vida de estos cazadores fue azarosa y solitaria. Iban con lo estrictamente necesario. Comían lo que encontraban, ya fueran frutos silvestres o animales. Estaban expuestos a peligros diarios, como osos, serpientes, nevadas, inundaciones. Además tenían que convivir —o enfrentarse— con los nativos de la zona. Llevaban el pelo largo para demostrar que no tenian miedo que les arrancasen el cuero cabelludo.[51]

Algunos reconocidos montañeses fueron: Jedediah Smith, aventurero que encabezó largas expediciones; James Beckwourth, que huyó de la esclavitud; Jim Bridger, al cual un historiador llamó “un atlas del oeste”;[51] Kit Carson, protagonista de muchos sucesos de la frontera, etc.

Bandidos

Las armas fueron un elemento habitual en la vida del salvaje oeste. Colonos, bandidos, militares y servidores de la ley utilizaban rifles y pistolas para defender la tierra y las personas[52] pero también para perpretar delitos. La pistola era parte del atuendo habitual.[30] Después de la guerra civil, muchas personas desposeídas y acostumbradas a la violencia llegaron al oeste.[53] Los delitos más frecuentes eran el cuatrerismo, el asalto de diligencias, de bancos y trenes, los homicidios y linchamientos, etc. Las ciudades atraían a multitud de empresarios y comerciantes, pero también a pistoleros, prostitutas, proxenetas y apostadores. Las ciudades ganaderas se revolucionaban cada vez que llegaban los vaqueros.[54]

Aunque el oeste ha pasado a la historia como una época salvaje y violenta, hay quien opina que se trata de una exageración.[55] Algunas investigaciones sugieren que los delitos eran relativamente infrecuentes y que, aunque el promedio de homicidios era particularente elevado, se debía más a la propia existencia de armas y otros factores como el frecuente consumo de alcohol y las disputas.[55]

Los libros, las películas y los Dime Novels o dramas, han dedicado muchas páginas a los criminales o desperados, como se decía entonces. Los titulares de los periódicos, no pocas veces exagerados convenientemente, eran muy leídos en la costa este. Toda esta literatura forjó la leyenda del oeste como un territorio brutal y salvaje, y debido a ello surgió el epíteto de "salvaje oeste".[1] [31] Muchos malhechores del oeste han pasado a la posteridad: Joaquín Murrieta cuya muerte generó muchas especulaciones; Billy the Kid, que tuvo una vida corta —murió con apenas 21 años—, ha sido objeto de numerosas producciones western; Jesse James fue considerado como un Robin Hood moderno, aunque sus actos eran más propios de un delincuente en busca de fortuna;[56] John Wesley Hardin, a quien se le atribuyen numerosas muertes; Sam Bass, perseguido incesantemente por los Rangers de Texas, etc. Hubo también bandas criminales como la de los hermanos Dalton o la de Dodge City, que tuvo en sus filas a hombres de la ley.

Militares

Un escuadrón de artillería del ejército de la Unión.

Antes de la guerra civil estadounidense, los militares de la frontera tenían la misión de proteger a los pioneros del peligro que suponía atravesar o asentarse en las tierras de los nativos. La llegada de los pioneros a las tierras ancestrales de los amerindios fue motivo de continuos conflictos. La intromisión periódica de nuevos colonos y prospectors en tierras otorgadas por el Gobierno, hizo surgir numerosas reyertas en las cuales los militares eran apoyados por los colonos. Entre sus funciones estuvo el vigilar los caminos establecidos para el paso de pioneros.

La Guerra civil estadounidense no tuvo un impacto directo en los amerindios del oeste, pero el Gobierno aceleró la ocupación de estos territorios, para asegurarse que estuvieran dentro del sistema político de la Unión. En Arizona, Utah y California, para el caso, había un sentimiento a favor de la causa sureña;[57] por lo cual fueron enviados militares para asegurar el control de la zona.

Después de la guerra civil estadounidense, muchos militares pidieron ser transferidos a la frontera para poder seguir en el ejército. Allí terminaron de formarse en los innumerables conflictos contra los nativos.[57] Los pueblos amerindios, por su parte (principalmente los de las grandes llanuras), a través de los años fueron adquiriendo caballos y armas, lo que los dotó de una respetable fuerza militar, aunque en muchos casos el armamento consistía en su mayor parte de arcos y flechas. Las campañas emprendidas se iniciaron una vez que el Congreso del país permitió el uso de las tierras de dominio público (en el oeste) para el desarrollo económico.[58] Algunos de los peores excesos cometidos contra los amerindios ocurrieron en este período. Por ejemplo, en un levantamiento siux en Minnesota fueron ahorcados treinta y ocho individuos (1862), la mayor ejecución pública en la historia de los Estados Unidos.[57]

Entre los militares que protagonizaron diversas acciones bélicas o de negociación, están: el general George Armstrong Custer, derrotado con su regimiento en la batalla de Little Big Horn; el general George Crook, hábil militar y parte de comisiones gubernamentales; el general Philip Henry Sheridan, al que se le atribuyen las palabras «un buen indio es un indio muerto»;[59] el coronel John Milton Chivington, quien al mando de un grupo de voluntarios ejecutó la masacre de Sand Creek en Colorado; el general James Henry Carleton, emplazado en Nuevo México para desplazar de sus territorios a Apaches y Navajos, etc. También destacó William Tecumseh Sherman, quien había aplicado la táctica llamada de “Tierra quemada” en los estados del sur, durante los años la Guerra civil. Aunque cruel, se creía que era indispensable para obtener la victoria, y que la muerte y el sufrimiento eran inevitables.[60] Entre otras acciones, se había impedido el canje de soldados prisioneros, solo con el fin de disminuir el número de las tropas enemigas, aun cuando fueran muriendo de hambre poco a poco; hubo desconsideración hacia los civiles a la hora de los ataques, destruyendo sus propiedades, y se redujo sin consideración los recursos económicos del enemigo, con graves consecuencias para la población.

Buffalo Bill

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Póster del show de Buffalo Bill (1899).

William Frederick Cody, más conocido como Buffalo Bill, fue el promotor de un famoso espectáculo teatral conocido como el Buffalo Bill´s Wild West and Congress of Rough Riders of the World que fue exhibido en Estados Unidos y Europa durante 30 años, a partir de 1883. Antes de eso, trabajó como mensajero del Pony Express y también de scout. Sirvió asimismo en el ejército de la Unión. Según él, se ganó el sobrenombre al haber cazado 4.280 búfalos.[61] Después de la guerra, sirvió carne de este animal a los trabajadores del ferrocarril de la Kansas Pacific Railroad. Su fama comenzó a finales de los años 1860 cuando el escritor Ned Buntline le hizo el héroe de muchas de sus novelas baratas o Dime Novels.[61] Desde 1872 hasta 1883 protagonizó diversos melodramas, principalmente en Scouts of the Plaíns, del mismo Buntline. En la guerra contra los siux de 1876, se atribuyó la muerte del cheyenne Yellow Hand en combate singular, en Warbonnet Creek.

Este show, con sus exagerados dramas y recreaciones, ayudó en gran medida a crear los estereotipos del viejo oeste. En él aparecían personajes con nombres propios como el célebre Toro Sentado o la francotiradora Annie Oakley (uno de los personajes más recordados).[62] El mismo Cody se esmeraba en encarnar el mito del oeste ante el público.[63] Las representaciones requerían cientos de personas, el escenario era gigantesco y las escenas incluían cacerías de búfalos, robos de trenes o guerras contra los nativos como la última batalla del General Custer.[62] Todas las escenas debían parecer realistas.[62] Una parte importante del show eran los amerindios, a quienes retrató como el “antiguo enemigo, ahora amigo”, y les mostraba en sus pósters en aparente igualdad.[62] Otro destacado papel lo tenía el cowboy, que hacía gala de su independencia y arrojo. Su actuación estaba un tanto idealizada ya que no participaban actores de raza negra, quienes en realidad sí se dedicaron al oficio. El espectáculo de Buffalo Bill alcanzó proporciones de verdadero emporio y llegó a rivalizar con el popular circo de P. T. Barnum.[64] El Wild West Show fue exhibido en lugares como Roma o Londres. Su influencia en las produciones modernas ha sido determinante.[63]

Tecnología y comunicaciones

La incesante migración de personas hacia el oeste motivó el desarrollo de nuevas industrias, empresas e infraestructuras.

Servicios postales

La estampilla contiene la imagen de un jinete del Pony Express y el nombre de Wells Fargo como emisora del sello. Ambas empresas dejaron su huella en el oeste estadounidense.

El servicio moderno de mensajería express fue iniciado en el año 1839 por William F. Harden.[65] Entre las diversas compañías que surgieron para ofrecer este tipo de servicios, la más famosa fue la que fundaron Henry Wells y William Fargo. Estos dos empresarios comenzaron su actividad en 1844 con la Western Express, un servicio que cubría las rutas de Buffalo a Chicago y de Cincinnati a San Luis por medio de diligencias, barcos de vapor y caravanas de carretas. Después de formar parte durante un tiempo de la American Express Company, Wells y Fargo se independizaron y fundaron otra compañía de nombre Wells, Fargo & Company abriendo oficinas en las ciudades de San Francisco y Sacramento. Esta empresa jugó un importante papel en la expansión de la frontera de los Estados Unidos,[65] monopolizando las líneas de transporte de plata y otros bienes entre Nevada y San Francisco. Un año después, su negocio alcanzó un valor de un millón de dólares al año.[65]

La anexión de California en 1850 y la fiebre del oro impulsaron una fuerte migración a este territorio, a consecuencia de lo cual, el Servicio Postal de los Estados Unidos se quedó pequeño para satisfacer la creciente demanda postal entre los pioneros y sus familias. Surgieron por ello empresas privadas que ofrecían estos servicios. Una de ellas, el Pony Express, estableció la ruta St. Joseph, (Misuri)-Sacramento, (California) que se cubría con postas de caballos dispuestas aproximadamente cada 20 km. El servicio era tan eficiente que el cambio de animal tardaba dos minutos[66] y la ruta completa alrededor de 10 días.[66] La tarea requería de gran valentía, puesto que el jinete atravesaba áreas inhóspitas y peligrosas frecuentadas por forajidos. El Pony Express llegó a tener 190 estaciones, 500 caballos y 80 jinetes,[66] entre ellos William Cody, más conocido como Buffalo Bill. El servicio duró dieciocho meses (de abril de 1860 a junio de 1861, como compañía privada; como ruta de correo hasta el 24 de octubre de 1861).[67] Su declive llegó con la expansión del telégrafo y algunos problemas financieros.

Tren

El ferrocarril marcó el inicio de los "grandes negocios".

El tren fue para muchos el icono del crecimiento económico. Para otros, sin embargo, fue motivo de temor.[68] Su aparición permitió el abastecimiento de industrias (carbón, acero), e inició lo que vino a denominarse como el “gran negocio” (big business). Su progreso fue impulsado decididamente por el gobierno.

Bajo el mandato del presidente Abraham Lincoln se dio el empujón final al proyecto de unir la costa este y el Pacífico. Las primeras líneas se hicieron posibles gracias a una ley de 1862, la Pacific railway Act. Nueve años después, en 1871, las líneas del ferrocarril abarcaban 128 millones de acres.[68] La construcción de las infraestructuras ferroviarias era muy costosa, por lo que los promotores pidieron ayudas al gobierno. Con el tiempo, la mayoría de las compañías de ferrocarriles vendieron las tierras previamente asignadas por el estado para recaudar capital y estimular otro tipo de negocios, como granjas y nuevas poblaciones, para así asociarlas con la industria. La ciudad que se transformó en el centro principal de este tipo de negocios fue Chicago, que llegó en los años 1890 a ser la segunda ciudad más poblada de los Estados Unidos, sólo por detrás de Nueva York.[68]

Con la mencionada ley de ferrocarriles de 1862, la Union Pacific Railroad y la Central Pacific Railroad recibieron la adjudicación para la construcción del primer ferrocarril transcontinental de Estados Unidos. La primera construyó la línea desde Omaha en Nebraska, y la segunda la línea desde Sacramento, California. Las obras sufrieron muchos contratiempos, entre ellos la carencia de rieles y el problema de su transporte. Como había escasez de mano de obra, la Union P. contrató a soldados y la Central P. a chinos.[69]

Gracias al dinero que pagaba el gobierno por cada kilómetro construido, la interconexión entre las dos costas se convirtió en una competición entre las dos compañías para ver quien llegaba antes. Las líneas de la Union Pacific y la Central Pacific se encontraron el 10 de mayo de 1869 en Promontory, Utah, después de muchas disputas laborales, enfrentamientos con los amerindios y adversidades climatológicas. Todo ello fue motivo de un amplio regocijo popular. Sin embargo, esa satisfacción general por la construcción del ferrocarril, se veía empañada por el temor a que esta industria formase un monopolio.[69] Con los años surgieron otras vías: la Northern Pacific (completado en 1883) y la Southern Pacific Line que completó una línea entre Nueva Orleans, San Francisco y Los Angeles ese mismo año.[70]

La expansión de este medio de transporte incentivó la compra de territorios por parte de las compañías ferroviarias, con objeto de fomentar el tráfico de personas y el comercio. Esto se hizo exagerando las características del terreno, para atraer al posible comprador.[71] Desde 1850 a 1910, aparecieron numerosos pueblos debido al paso del ferrocarril, muchos de ellos de corta duración, pésima reputación y malas condiciones de vida. Sin embargo, algunos de ellos como Tacoma, Reno, Fresno y Albuquerque consiguieron prosperar.[72]

Armas

Modelo de Colt .45 Peacemaker.

En muchas de las áreas territoriales, donde la ley y la autoridad fueron inexistentes, las armas personales sirvieron para la defensa de los pioneros y como parte integral de su vida diaria.[73] Entre la variedad de armamento personal estuvieron los revólveres, rifles, carabinas y escopetas<